Reseña del libro Silencio, de Shūsaku Endō: Cuando Dios no responde

En mi búsqueda y crecimiento espiritual, encontré la recomendación de este libro. De inmediato conecté en mi memoria que era la novela en la que está basada la película de Martin Scorsese, protagonizada por Andrew Garfield.

Narra la historia del padre Sebastián Rodrigues, un sacerdote jesuita portugués que viaja a Japón con una misión evangelizadora y, al mismo tiempo, en búsqueda del padre Cristóvão Ferreira, otro sacerdote que siguió ese mismo camino y del que comenzaron a surgir rumores de que había renunciado a su fe.

La historia en específico es ficción, pero el contexto histórico no lo es. Durante el siglo XVII hubo una fuerte persecución contra los cristianos y los sacerdotes católicos en Japón, que terminó en decenas de torturas, ejecuciones y martirios.

La historia resulta impactante porque Sebastián llega a Japón y comienza a enfrentarse a todo tipo de problemáticas: vivir escondido para sobrevivir, sufrir traiciones de japoneses que lo entregan para recibir recompensas, presenciar torturas a personas inocentes y enfrentarse constantemente al famoso acto de apostatar, que consiste en pisar una imagen de Jesucristo —el fumie— y negar públicamente la fe, algo que representaba abandonar todas sus creencias.

Incluso llegan a asesinar aldeanos inocentes de formas verdaderamente atroces con el único objetivo de obligarlo a apostatar.

Lo más crudo de esta novela son las constantes conversaciones del padre Sebastián con Dios. Le pide que aparezca, que se muestre, que se manifieste para detener tanta miseria y sufrimiento. Sin embargo, recibe un silencio constante, frío y aplastante. Incluso, momentos antes de que asesinen a personas inocentes, clama su nombre una y otra vez, pero sigue sin escuchar respuesta alguna.

Los antagonistas utilizan precisamente ese silencio para demostrar, según ellos, la inexistencia de Dios y burlarse de su fe. Incluso el hombre por quien emprendió ese viaje, el padre Ferreira, aparentemente ha renunciado a sus creencias después de enfrentar ese mismo silencio.

Es una historia bellísima con la que, creo, muchos podemos sentirnos identificados. Todos hemos atravesado temporadas difíciles en las que hemos pedido ayuda a Dios. Le hemos suplicado escuchar su voz, sentir su presencia o recibir fuerzas para seguir adelante, solo para encontrar silencio. Sin embargo, quizá lo que no entendemos en esos momentos es que su silencio no necesariamente significa su ausencia.

Esa, al menos para mí, es una de las grandes reflexiones que deja esta novela.

Es un libro corto, aunque no especialmente ágil de leer. Sus temas, las reflexiones que plantea y el ritmo con el que desarrolla la historia hacen que requiera paciencia. Aun así, lo recomiendo ampliamente, tanto para creyentes como para no creyentes. Está tan bien escrito que cualquiera puede disfrutarlo y encontrar algo valioso entre sus páginas.

-Adrian de la Vega.

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