Te pienso más de lo que me gustaría aceptar

Nota: Este texto es una obra de ficción.

Sé que mi pensamiento no es lógico, no es racional.

También recuerdo muy bien lo mal que me sentía con algunas de tus actitudes e indiferencias.

El vacío que experimenté cuando, después de emocionarme al pensar que tendríamos una relación bonita y sana, tomé la decisión de no lastimarme más y dejarte ir.

Pero te pienso más de lo que me gustaría aceptar. En las mañanas, mientras me ducho, recuerdo la emoción que sentía en aquella época por mandarte el primer mensaje del día y saber de ti. Recuerdo también cómo pensaba en planes para que disfrutáramos juntos y experimentáramos cosas nuevas.

El hecho de poder decir, después de casi una década, que tenía una pareja también me emocionaba. Probablemente estaba idealizando y romantizando la idea.

Y tu rostro aparece en mi mente cuando escucho canciones de amor. Cuando se va acercando el fin de semana y recuerdo que no tengo a nadie con quien compartir esos momentos. O durante algún momento de desconexión en el día, cuando simplemente me gustaría charlar con alguien.

Y me conozco. Sé que siempre hago lo mismo: recuerdo de una forma mucho más bonita cómo era la persona y los momentos que vivimos. Exalto sus cualidades buenas y me olvido de todo aquello que me hizo sentir mal.

Pero, al final, me gusta. Es parte de lo que me mantiene inspirado para realizar muchas de mis actividades artísticas, como escribir en este blog o crear contenido para redes.

El amor y el cariño son de los sentimientos más grandes del mundo. También son motor y gasolina de muchas de nuestras decisiones y acciones. Yo, aunque los he experimentado poco, he sido afortunado de sentirlos. Me han ayudado a poner mucha pasión en mis escritos. Así que estoy agradecido.

Inclusive con aquellas relaciones que terminaron mal, pienso que una buena práctica es intentar recordar lo bueno. Sin romantizar lo sucedido ni olvidar aquello que nos lastimó, sino simplemente para quedarnos también con una imagen bonita.

—Adrián de la Vega

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