Nota del autor: Estas publicaciones se presentan tal cual fueron escritas, sin ediciones, para preservar la autenticidad de los pensamientos del autor. Agradezco su comprensión ante cualquier error ortográfico o gramatical.
Reflexionando un poco acerca del por qué me gustan tanto las historias de cazadores, de guerreros o de aventureros, empiezo a entender que el común denominador son los «demonios«.
El primer ejemplo de esto, fue el videojuego llamado «The Witcher 3» (uno de los videojuegos mejor calificados de la historia) en el cual, el protagonista es un brujo que se encarga de matar por contrato a monstruos y demonios a cambio de monedas. Jugué este juego hace unos años cuando estaba en una etapa emocional muy complicada de mi vida, y fue de las pocas cosas que me hacía sentir mejor en esos momentos.
El segundo, y más reciente, fue mi acercamiento al anime «Berserk«. El héroe de esta historia ha sufrido acontecimientos realmente dolorosos que lo han dejado marcado de por vida, literalmente, y dedica el resto de sus días a cazar monstruos malvados, así como a aquellos que le hicieron mal.
Pero lo que más me emociona de todos estos personajes, es que yo relaciono las batallas que tienen con esos monstruos o demonios, con la caza de mis propios demonios mentales.
¿A qué le llamo «demonios mentales»?
Para mí, esos demonios mentales son esa voz (o voces) que todos tenemos y que representan nuestras dudas, miedos, preocupaciones, falta de autoestima o confianza en uno mismo.
Son esas voces que constantemente están tratando de tirarnos, de haceros dudar de nuestras capacidades, llenándonos de ansiedad cuando hay que intentar algo nuevo o frenándonos cuando queremos mejorar nuestra situación.
Para mí, es solo una voz y yo la he denominado «mi demonio».
Así me refiero a ella y así me gusta nombrarla, puesto que me ayuda a visualizar que cada batalla que tengo con ella, es una batalla emocionante con escudo y espada para vencerla.
¿Qué hace mi demonio?
Mi demonio ha sido una parte muy importante en mi vida. Lo anterior, porque ha sido una de las razones por las cuales hace unos años contaba con un autoestima demasiado bajo.
Me hacía sentirme desagraciado, tonto, inútil y malo para la mayoría de las actividades que practicaba.
Y ese demonio había crecido a un tamaño colosal.
Tanto, que en cuanto me levantaba, lo primero que escuchaba era su plática negativa, y a tal grado que tuve que medicarme contra la depresión.
Sus garras me desgarraron tanto que me hacían caer en círculos obsesivo compulsivos de horas y horas, preocupándome por posibles enfermedades o escenarios trágicos.

¿Cómo lo combatí?
Entendí que si yo no creía en mí, nadie más lo iba a hacer. Si yo no me animaba, nadie más lo iba a hacer. Si yo no salía de ese estado mental, nadie me iba a sacar de ahí.
Así que poco a poco intenté modificar su conversación. Porque entendí que ese demonio había sido creado por mi mente y yo mismo podía controlarlo, así como deshacerme de él.
Me costó muchísimo trabajo, pero poco a poco fui contrarrestándolo con conversaciones mentales positivas.
Pero… no puedes deshacerte de tu demonio
Después de mucho tiempo intentando deshacerme de él, ahora que ya controlaba más su plática negativa, me di cuenta que no se iba y que nunca se iría.
Esa voz que todos tenemos, siempre estará con nosotros. Desde el primer día que la escuchamos, hasta nuestra muerte.
Estará con nosotros en cualquier reto nuevo que tengamos, en cualquier riesgo que tomemos, en cualquier aprendizaje que tengamos.
Y comprendí que más bien, tenía que aprender a convivir con él.

¿Cómo convivo con él ahora?
Ahora entiendo que mi demonio es un arma de doble filo. Por un lado, puede ser una nube negra terrible que, si no controlo en su debido tiempo, me puede arrastrar por túneles de obsesión y depresión demasiado obscuros.
Pero por otro, es una herramienta muy útil, puesto que constantemente me está exigiendo dar lo mejor de mí, crecer, cambiar las cosas que no me gustan de mi vida y esforzarme. Y por eso me ha llevado a cumplir muchas metas que requirieron de mucho esfuerzo mental y físico.

¿Qué te recomiendo?
Te recomiendo que empieces a identificar a «tu demonio» o cómo tu quieras llamarlo (a otras personas les funciona llamarlo «juez»).
Y una vez que lo identifiques, rétalo a un combate para contrarrestarlo con positividad y afirmaciones.
Para que después de muchas batallas, logres mantenerlo a raya poco a poco. Lo que te permitirá disfrutar más de tu vida, tener más silencio en tu mente, y en general, más armonía y paz.
El crecimiento personal y la vida que queremos, se encuentra en una puerta que se desbloquea una vez que logras vencer a tu demonio.
-Adrián de la Vega.
P.D. Abajo te dejo una canción del soundtrack de «Berserk«. Para mí, es una canción demasiado bella, dado que involucra melodías que tienen muchos sentimientos detrás. Ojalá te guste.