Nota del autor: Estas publicaciones se presentan tal cual fueron escritas, sin ediciones, para preservar la autenticidad de los pensamientos del autor. Agradezco su comprensión ante cualquier error ortográfico o gramatical.
¿Por qué?
Porque cuando conocí a estas personas hace unos años, yo era una persona totalmente diferente. Era una persona a la cual no reconozco hoy en día.
¿Cómo era Adrián antes?
Antes, yo era una persona confundida, que no sabía quien era, ni qué era lo que quería y todo esto se reflejaba en mi trato hacia mí mismo, pero más aún, en mi trato hacia las personas. Yo era una persona que podría considerarse grosera, impertinente, e irrespetuosa, entre otras.

¿Cuales han sido mis cambios?
Ahora, después de varios años en los cuales he hecho viajes a mi interior, viajes que han sido profundos, dolorosos y y arduos, he llegado a conocerme casi a la perfección. He entendido quien soy yo, mi misión en este mundo, mis virtudes, mis defectos, las personas con las que quiero relacionarme así como los objetivos que me marco día a día para esta vida.
Pero ahora, después de todos estos cambios, en ocasiones se aparecen en mi vida personas de mi pasado. Personas que conocieron al Adrián del pasado, a esa persona que no representa ni el 1% de lo que soy ahora y eso, eso hace que me saquen de mis casillas.

¿Cómo me siento cuando me encuentro con personas de mi pasado?
En el fondo siento como si estas personas estuvieran saludando a esa versión mía del pasado, esa persona que dejé atrás por completo y como si siguieran pensando que están conectando con esa persona.
Pero no es así…
Mi vida ha cambiado tanto, dado que me he reinventado tantas veces y todas buscando ser un mejor ser humano para mí, para mi familia, para mis conocidos y para todo el mundo entero. Pero aún así, me desconcierta encontrarme a esas personas pasadas.

Estoy tratando de encontrar nuevas tribus.
Mi tarea en estos momentos es encontrar a nuevas tribus que estén conformadas por nuevos amigos y conocidos con los que sí tenga cosas en común, ya sean ideales, valores, misiones, energía, disciplina, ímpetu, entre otras y dejar atrás por completo a aquellas que, después de un analisis profundo, entienda en mi interior que no me están dejando o dejarán nada bueno.

¿Lo he logrado?
Creo que sí. Poco a poco he ido identificando a personas con las que comparto cosas en común, ya sea la escritura, el emprendedurismo, la disciplina o la mejora personal, pero hay veces que aún me cuesta abrirme. Creo que conforme pasen los años, iré armando un circulo virtuoso de personas con las que sí quiera compartir mi vida.
¿Cual es mi recomendación para ti si es que te sientes igual que yo?
Cuando uno comienza a auto examinarse día con día con el objetivo de convertirse en una mejor persona, se vuelve cada vez más claro para uno qué personas solamente aportan cosas negativas, quienes están mucho más confundidos que tú con su existencia, a quienes no les importa un bledo tu vida y quienes cuentan con una doble careta ante todos los aspectos de la vida. Por eso se vuelve mucho más facil cortar a esas personas de tu vida.
Pero creo que mientras no hagas esos análisis personales, no te será facil identificarlo.
Hay muchas personas que comparten cosas en común, pero muchas veces, primero necesitamos conocernos a nosotros mismos, y después encontrar a nuestra tribu.
Si ahora te sientes solo, sigue haciendo lo que te gusta, hablando de lo que te apasiona y persiguiendo con ímpetu lo que quieres. Las personas llegarán.
-Adrián de la Vega.
2 comentarios
El encuentro con las personas que nos conocieron en el pasado y que experimentaron situaciones desagradables o agradables con nosotros, me parece que es una oportunidad o un examen o…que nos permite emprender un breve, pero profundo viaje a nuestro interior. El viaje, quizás nos haga reconocer que aún nos quedan restos de oscuridad, pero que nuestro andar es más luminoso, o tal vez, nos haga entristecer porque sentimos que los vacíos son más grandes. De cualquier forma, esos encuentros son inevitables, asi, démosles la bienvenida
Estimada Araceli: Gracias por leer este post. Tus palabras son muy sabias, puesto que tienes toda la razón al comentar que no podemos escapar de esos encuentros y que lo único que nos queda es darles la bienvenida. Pienso que darles la bienvenida conlleva la responsabilidad de seguir reflexionando acerca del pasado, con el objetivo de siempre tratar de ser un poco mejores cada día.
Te mando un fuerte abrazo,
Adrián de la Vega