Nota del autor: Estas publicaciones se presentan tal cual fueron escritas, sin ediciones, para preservar la autenticidad de los pensamientos del autor. Agradezco su comprensión ante cualquier error ortográfico o gramatical.
«Mis queridos alumnazos, que gusto tenerlos aquí de nuevo» era la frase con la que Antonio arrancaba sus clases. Una frase que llenaba de vida a todos aquellos que estábamos ahí con él por el hecho de compartir su pasión: la escritura.
Conocí a Antonio por casualidades del destino, mientras estaba iniciando un taller de escritura que tenía como objetivo impulsar a mujeres a escribir acerca de diversos temas y, sin dudarlo, me anoté en su clase, puesto que sabía que él tenía conocimiento de sobra para poder armarme con herramientas valiosas para este oficio, el oficio mas bello de este mundo.
Después de mostrarle este blog, aceptó mi ayuda para el proyecto, lo que significó mucho para mí.
Sus clases, lejos de ser un monólogo aburrido, eran dos horas de convivencia y ejercicios prácticos que me hacían sentir feliz por estar encontrando por fin a personas que compartieran este gusto tan grande que tengo.
Y aunque las clases que compartimos fueron pocas, siempre mantuve esperanza respecto al futuro y respecto al proyecto, porque sabía que sería una experiencia maravillosa y que me daría mucho expertiz.
Pero ahora que Antonio se ha ido, me siento desconcertado y quisiera agradecerle las palabras que siempre tuvo acerca de mi escritura, que siempre fueron positivas y alentadoras. Hasta hace unos meses, muy pocas personas habían hecho comentarios positivos acerca de mi forma de escribir y escucharlo venir de Antonio, fue una felicidad muy grande.
Y creo que la mejor forma de honrarlo, será terminar con el proyecto que inició.
Adiós, Antonio. Estoy seguro que este gremio siempre te recordará con cariño.
-Adrián de la Vega.
2 comentarios
Adrian, ya es de noche y al terminar de leer tu texto sobre nuestro querido Antonio, el silencio se ve roto por una descarga de balas que me asustan más de lo que yo quisiera. Lloro entonces y no sé la razón. Acaso sea porque ya no está mi maestro, o porque las balas pudieron matar a alguien desconocido, o porque extraño a mi nieta, o…Lo cierto es que el silencio ha vuelto y yo voy a cerrar mis ojos para buscar en el sueño dulces recuerdos.
Un abrazo.
Estimada Araceli: Te agradezco mucho el haber leído este post y compartir conmigo tu sentir después de estos acontecimientos. Son palabras muy bonitas. Sigamos en comunicación para compartirnos textos y continuar con ese proyecto que tanto nos emocionaba a ambos. Te mando un fuerte abrazo! P.D. Eres la primera persona que comenta en mi blog. Gracias.