Siempre regreso a ese sueño…

Nota del autor: Estas publicaciones se presentan tal cual fueron escritas, sin ediciones, para preservar la autenticidad de los pensamientos del autor. Agradezco su comprensión ante cualquier error ortográfico o gramatical.

En momentos de crisis, en momentos difíciles, siempre regreso a ese sueño que siempre he tenido.

Ese sueño de recorrer algunas partes del mundo en una motocicleta, con pocas pertenencias, acampando, en busca de lo desconocido, en busca de nuevas experiencias y de una desconexión total.

Y aunque mis objetivos han ido cambiado con el paso de los años, ese sueño siempre regresa a mí.

Y me pregunto si debería darle más importancia, colocarlo como una prioridad en mi vida.

Porque siempre aparece en el rincón más recóndito de mi mente, en esas visualizaciones a las que acudimos por un refugio, en busca de paz mental.

Pero, ¿qué hay realmente en ese sueño? ¿qué se esconde detrás de él?

El sueño siempre se repite y es muy sencillo.

Me veo a mí, de espaldas, viendo directamente mi moto estacionada en la vegetación. El pasto se mueve con el viento y el calor es intenso, pero se escucha algo más a parte del viento y la fauna, se escucha mi alma, gritando y rugiendo de libertad.

Pero quiero ser un motociclista de verdad, no uno de pacotilla. Porque ya me cansé de rodar con motociclistas a los que les interesa más mostrar que su moto es el último modelo en lugar de enseñar sus habilidades y conocimientos de manejo.

Quiero lo salvaje, lo peligroso, lo animal. Quiero salir del asfalto, de lo seguro, de lo aburrido.

Hay cosas que uno sabe que tiene que hacer y que sabe que hará antes de morir de una forma u otra. Esta es una de las mías, y extrañamente, algo dentro de mí me dice que debo hacerla ya.

-Adrián de la Vega.

P.D. Te dejo una de las primeras canciones que escucharé en cuanto arranque mi viaje.

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