Citas virtuales

Nota del autor: Estas publicaciones se presentan tal cual fueron escritas, sin ediciones, para preservar la autenticidad de los pensamientos del autor. Agradezco su comprensión ante cualquier error ortográfico o gramatical.

Con el objetivo de abrirme a conocer más personas, bajé aplicaciones de citas, y después de más de 150 likes y 3 salidas con personas que conocí en estos medios, llegué a algunas conclusiones:

En mi opinión, es complicado crear relaciones profundas en esta aplicación. Lo anterior, porque nos creamos una imagen de una persona a partir de las fotos que eligen para sus perfiles.

Dichas fotos normalmente son de sus mejores ángulos, de las mejores partes de su vida y de sus mejores cualidades. Sin embargo, cuando interactúas con esa persona cara a cara o la conoces con una plática más larga, te llevas una decepción por las expectativas que te creaste por esa presentación perfecta que se hace en sus perfiles (y puede ser que ellas también se hayan llevado una decepción de mí, es normal).

Otro punto a considerar, es que es difícil comprometerse a hablar con una persona al 100%, derivado de las miles de oportunidades que se tienen para conocer a otra persona. Tienes a la mano (o a otro swipe), a alguien mejor, a alguien con quien congeniarías más, a alguien más interesante, pero esto es un loop que nunca termina y se convierte en un problema más que en una bendición.

A propósito del tema, leí un libro excelente llamado “The New Lonely”, de Ethan Renoe. En él, el autor nos expone la problemática de la soledad moderna.

¿Por qué en una sociedad donde estamos todo el tiempo conectados con dispositivos, nos sentimos más solos que nunca?

Al final, todo lo resume a la falta de profundidad en todas nuestras relaciones, ya sean de amistad, sentimentales o familiares. En lugar de estar en esta constante búsqueda de la siguiente gran cosa, la siguiente pareja, la siguiente amistad, necesitamos concentrarnos en nuestro círculo social actual y cultivar relaciones enriquecedoras.

Aunado a lo anterior, él expone cómo nos cuesta comprometernos porque en esta época, mostrar afecto o seriedad ante las cosas, es visto de mala forma y nos hace sentir incómodos.

Por eso navegamos en todas nuestras interacciones sin estar completamente presentes, sin poner la debida atención o importancia.

Hay que tratar de dejar a un lado nuestros dispositivos e involucrarnos completamente con la persona que tenemos en frente.

Pero, ¿cómo cultivamos relaciones enriquecedoras? ¿profundas?

Renoe tiene una frase que me gusta mucho: «La única forma en que las personas te conozcan realmente, es mostrar todas tus partes, incluidas las malas y las dolorosas, junto con todo lo bueno».

Y aquí entra el tema de las expectativas. El autor narra una historia de una cita que tuvo con una mujer que conoció en dichas aplicaciones. En el camino a la cita, venía imaginándose cómo sería la tarde, así como los temas de conversación que tendrían, todo de acuerdo a las fotos de Instagram que ella había publicado. Para más tarde entender que no tenían nada en común y que esa imagen era completamente falsa.

Todas las conclusiones anteriores me llevaron a pensar que, en realidad, si quiero conocer a personas similares y con quienes pueda conectar profundamente, lo más seguro es que no las encontraré en este tipo de aplicaciones.

Así es que dejaré de acceder a ellas por un buen rato y animaría a los que me leen, a hablarle a aquellas personas que nos encontramos en la vida real y que nos parecen personas interesantes, pero que por pena o vergüenza, no iniciamos una conversación. Esto hace que nos perdamos de una buena amistad, relación o platica.

Hay que dejar atrás esa tendencia de no involucrarnos ni mostrar interés/afecto porque nos veremos como débiles o intensos. Dejar atrás el miedo de mostrar nuestras partes negativas, entendiendo que esas partes son comunes en cada uno de los seres humanos. Al final, todos y cada uno de nosotros estamos buscando conexiones reales, verdaderas y con profundidad.

-Adrián de la Vega.

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