Nota del autor: Estas publicaciones se presentan tal cual fueron escritas, sin ediciones, para preservar la autenticidad de los pensamientos del autor. Agradezco su comprensión ante cualquier error ortográfico o gramatical.
Todo el tema de la escritura empezó con un sueño: Escribir un libro que se convirtiera en un best seller, o que por lo menos ayudara o entretuviera a un gran número de personas.
Las cosas empezaron bien, tenía una historia sólida, con buenas ideas y un mensaje final bastante bueno y humano.
Las palabras salían día con día con mucha facilidad y de hecho, la historia daba giros mucho más grandes de lo que pensaba.
Estaba impresionado con mi forma de escribir y de cómo me emocionaba con cada palabra que plasmaba en ese manuscrito preliminar.
Pero al llegar a los últimos capítulos, al tener que escribir el final, los discursos de conclusión y el mensaje que quería transmitir, me quedé pasmado.
Quiero que el libro tenga un final espectacular y tengo miedo de que al escribirlo, me de cuenta que terminó de forma bastante «normal».
Que no es más que un libro que pretende más de lo que es.
He tenido muchas cosas que hacer en otro proyectos y tampoco he tenido tiempo de sentarme a pensar en cómo continuar esa historia o qué hilo jalar para que la inspiración salga.
Sé que está ahí, pero no me quiero enfrentar al final.
Me preocupa que mis personajes hayan perdido vida y su «chispa», ya que leyendo el libro de Stephen King acerca de su forma de escribir («On Writing») dice que tenemos que escribir mil palabras diarias y si vamos a descansar, solo hacerlo por un día, ya que los personajes pueden empezar a perder la vida que tanto te has esforzado en crearles.
Me desapareceré un fin de semana y me obligaré a terminar esa obra, quede como quede y cueste lo que cueste, sólo necesito encontrar el tiempo.
Escritura, te he descuidado……..pero volveremos a encontrarnos pronto.
-Adrián de la Vega.