“Happiness is only real when shared”.
Es una de mis frases favoritas de Into the Wild, película que narra la vida de Christopher McCandless, un estadounidense que decidió dejar todo después de graduarse de la universidad y recorrer USA hasta llegar a Alaska, con un final trágico.
Desde que vi esa frase se quedó grabada en mi corazón, pero al principio no la comprendí del todo.
Ahora, después de haber vivido varios años en esta materialización del planeta Tierra, he entendido que nada importa en esta vida más que ayudar a los demás, inspirar o dedicarse a una causa con un propósito mayor hacia la humanidad.
El poder, las riquezas, los placeres y las cuestiones terrenales son una ilusión, una distracción de nuestra misión. Lo único que nos eleva y nos acerca un poco más a Dios, el creador, es dejar un legado, algo positivo.
Es lo único que nos llena en esta vida.
Duele entenderlo, porque uno puede pasar años y años persiguiendo uno de estos objetivos y, al conseguirlo, el vacío sigue ahí.
Pero mientras más rápido lo entiendas, más pronto te acercarás a lo divino.
Ayuda a los demás, inspira, deja una huella.
-Adrián de la Vega.


