Nota del autor: Estas publicaciones se presentan tal cual fueron escritas, sin ediciones, para preservar la autenticidad de los pensamientos del autor. Agradezco su comprensión ante cualquier error ortográfico o gramatical.
Aplicaciones de citas, les di una segunda oportunidad. Lo hice con la esperanza falsa de poder encontrarme con una persona con quien pudiera conectar profundamente a través de una excelente conversación y si, tuve algunas buenas experiencias. Sin embargo, duraron pocos meses y en cuanto las cosas no estaban funcionando, en todos los casos nos dijimos adiós casi tan rápido como un nuevo “swipe”.
Creo que la experiencia humana está cambiando drásticamente. La forma en que estamos conociendo a personas, relacionándonos y creando vínculos se está modificando de forma rápida, sin darnos un espacio de tiempo para entender qué es lo que en realidad está sucediendo.
Para mí, esas aplicaciones se acabaron para siempre. En la mente crean una salida fácil, una deshumanización y vuelven las cosas mucho más simples a cómo era todo antes, a como debería de ser.
Al tener cientos de “conexiones” y personas que están interesadas en ti por el aspecto físico, tu cerebro registra que es muy fácil abandonar a una persona que tiene una característica negativa que crees que no encajará contigo y, lo mismo le pasa a la persona con quién estás conviviendo.
Nos volvemos un retrato retocado de unos cuantos momentos felices de nuestra vida y así iniciamos conversaciones con extraños con los cuales no tenemos ni idea si tenemos algo en común o si conectaremos realmente en algo.
Sinceramente, decidí darle otra oportunidad por un estudio que leí el cual establecía que en Estados Unidos, el 30% de las parejas se habían conocido por esos medios, pero creo que también me faltó conocer la siguiente parte de esas estadísticas, que sería: ¿Cuántas parejas que se conocieron en estas aplicaciones realmente han seguido juntas después de un largo tiempo?
No dudo que no existan casos y experiencias muy positivas, pero los números están en todo el internet y, en específico, en Youtube. Los números son mostrados en canales de hombres dando estadísticas frías para los usuarios masculinos de esas aplicaciones y, déjame decirte que son bastante negativas.
Creo que no hay mejor forma de socializar que ver a alguien cara a cara, tener el pensamiento consisente en “esa persona es atractiva”, tantear el terreno en búsqueda de una oportunidad para hablarle, armarte de valor y acercarte para pedir una salida o su número.
Y los rechazos vendrán, porque puede ser que esa persona no esté interesada en ti, que no esté disponible por estar en una relación o que aún no se sienta lista en el aspecto emocional para iniciar una relación, pero de ese tipo de experiencias surgen las mejores historias de amor.
En cuanto a mi personalmente, es un alto total a ese tipo de aplicaciones y, aunque sé que en estos tiempos también es complicado conocer nuevas personas por la situación actual, prefiero mantenerme soltero, que iniciar una relación viciada, poco profunda o con poca probabilidad de que sobreviva a largo plazo.
Adiós Tinder y Bumble, espero no verlas nunca más, aunque no me atrevo a decir que nunca más las utilizaré, espero obtener muchas cosas positivas del abandono que estoy llevando a cabo.
Se acabó…
-Adrián de la Vega.


