La tasa de amigos cercanos que tiene un hombre está disminuyendo drásticamente. Los datos y las sensaciones nos lo confirman. Según el Survey Center of American Life, los hombres de USA que no cuentan con un amigo íntimo han pasado del 3 al 15%, y el porcentaje de hombres que asegura tener mínimo seis amigos cercanos ha disminuido a la mitad entre 1990 y 2022.
Esos son los datos que podemos recabar de Estados Unidos, pero pienso rotundamente que esto se está dando a nivel mundial.
Olvidamos la frase más importante en este asunto: masculinidad engendra masculinidad.
Hay aspectos de la vivencia masculina que solo podemos entender entre hombres. Acudir a una mujer para buscar fortaleza y guía suele traer consigo decepciones, ya que ese no es el rol de una mujer.
Lo correcto es poder hablar con otros hombres acerca de lo que te sucede, pedir consejos, ayuda y guía.
¿Pero qué sucede? Cada vez tenemos menos intención de confiar y abrirnos a otros hombres, ya sea por sentir que no seremos entendidos, que seremos ridiculizados o que se utilizará eso en nuestra contra, debido al mundo de competencia en el que vivimos.
Muchos círculos de masculinidad actuales se basan en alcohol, juegos de azar y otros vicios. En lugar de juntarnos para charlar acerca de nuestra vida personal, solo lo hacemos para sacar frustraciones en algún vicio.
Hemos perdido la cultura de los familiares ancianos que tenían un rol de transmisión de sabiduría y guía. En épocas anteriores, los abuelos y tíos ayudaban a atravesar la pubertad, enseñaban acerca del mundo y preparaban para convertirnos en hombres.
También se han perdido los rituales de paso, aquellas actividades donde simbólicamente pasábamos de ser niños a la adultez y así convertirnos en verdaderos hombres.
La cultura y la sociedad tampoco están ayudando. Después de años donde se ha minimizado a la masculinidad, dándole mucha más importancia al empoderamiento femenino (sin opinar acerca de ese tema que no me compete), hemos visto cómo los hombres famosos de bandas, modelos, etc., cada vez tienen menos atributos masculinos, pasando a ser andróginos e incluso casi femeninos.
Ahora el mundo pide a gritos hombres con fuerza, masculinidad y liderazgo, cuando durante años intentó esconder esas cualidades debajo de una alfombra.
Tenemos a miles de hombres jóvenes que no están teniendo relaciones sexuales, que no buscan pareja o que han decidido no participar más en el mundo social, laboral o corporativo.
Estos jóvenes, perdidos y confundidos, sin redes cercanas de apoyo, están cayendo cada vez más en problemas mentales, siendo los hombres el 79% de los suicidios en Estados Unidos. Claramente, los hombres estamos en crisis.
Por eso es urgente cambiar el significado de lo que llamamos un “amigo” masculino. Un verdadero amigo debería ser alguien en quien puedas apoyarte cuando las cosas no van bien y con quien puedas hablar de tu vida siendo escuchado.
Esto requiere aprender a ser vulnerable y aprender a escuchar con empatía, dos habilidades que históricamente nos han costado a los hombres.
Pero es la única forma de revertir esta crisis silenciosa de soledad, tristeza y depresión masculina.
Creemos círculos virtuosos de masculinidad.
Apoyémonos entre nosotros.
Escuchemos.
Qué gozo sería saber que tienes amigos cercanos con los que puedes hablar y que estarán para ti en cualquier situación.
— Adrián de la Vega
Cifras obtenidas de los siguientes artículos:


