Chico, disfruta a tu madre…

Nota del autor: Estas publicaciones se presentan tal cual fueron escritas, sin ediciones, para preservar la autenticidad de los pensamientos del autor. Agradezco su comprensión ante cualquier error ortográfico o gramatical.

Hoy tuve un deja vu en una papelería.

Acudí a la papelería a la que he ido desde pequeño, ahí me conocen desde que tengo aproximadamente 6-7 años.

Me impacienté al ver que habían dos o tres personas antes de mí.

Y estaba una madre con su hijo escogiendo material para una maqueta.

El niño llevaba el uniforme de la escuela a la que yo fui toda mi vida, uno de mis lugares favoritos en mi corazón (aunque los que me frecuentaron en esa época probablemente piensen que odio todo lo relacionado con ella).

El niño le habló mal a su mamá varías veces y la regañó por cosas sin sentido.

Y me vi reflejado…

Me dolió la escena.

Me dieron ganas de decirle: “Chico, disfruta a tu madre, que las cosas pueden cambiar en un abrir y cerrar de ojos. El tiempo pasa y puede que existan peleas y que se vuelvan distantes, incluso puede que mañana alguno de lo dos ya no esté aquí.”

Pero no dije nada, solamente me quedé parado, contemplando la escena con un vacío en el interior y una tristeza grande.

Supongo que sentí eso porque de más joven no fui lo suficientemente amable con mi familia, conocidos y amigos.

Daría años de mi vida por regresar el tiempo, tener tan solo la mitad de sabiduría y comprensión con la que cuento en estos momentos y volver a vivir esos años de mi vida.

Pero ese es un loop infinito que nunca terminará. Probablemente eso lo diré en 10 años pensando en el momento que me encuentro ahorita.

Solo queda dar lo mejor de mí a mí mismo y a mis semejantes.

Chico, por favor disfruta a tu madre, que la vida pasa en un instante…

-Adrián de la Vega.

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