Gracias por lo nuestro…

Nota del autor: Estas publicaciones se presentan tal cual fueron escritas, sin ediciones, para preservar la autenticidad de los pensamientos del autor. Agradezco su comprensión ante cualquier error ortográfico o gramatical.

He querido escribir este post desde hace ya bastante tiempo, pero aún no sabía si era correcto.

No quería que diera una idea errónea de lo que es esto, que es solamente mi análisis honesto y maduro de lo que fue lo nuestro.

Son pensamientos que ya desde hace muchos años he razonado y he resuelto en mi cabeza.

Pero este blog se trata de dejar una huella y esa huella que quiero dejar hoy, es un agradecimiento y un recuerdo.

Independientemente de todo lo que pasó, de la razón por la cual terminamos, de cómo nos separamos y todos los acontecimientos que rodearon nuestra ruptura, quiero que sepas que recuerdo nuestra relación como una vivencia excelente y enriquecedora.

Por muchas razones…

La primera de ellas, porque creo que antes de empezar a tener algunas discusiones, nuestro amor fue uno de los más sinceros, honestos, pasionales y verdaderos de la historia de la humanidad.

Por lo menos por mi parte, lo que sentía por ti era increíblemente genuino y siempre que te veía, tenía unas ganas tremendas de protegerte, verte sonreír, proveerte y darte todo mi amor.

Y creo que ese tipo de conexiones se dan muy pocas veces en esta vida, porque conforme vamos creciendo, nos vamos volviendo mucho más selectivos, encerrados en nosotros mismos y más egoístas.

Lo anterior porque vamos encontrándonos a nosotros mismos y trazando nuestro camino, marcamos líneas muy densas en nuestras interacciones con otros seres humanos y nos volvemos poco tolerantes.

La segunda razón, es porque nuestra relación fue el precursor más importante para que yo me embarcara en esta transformación de mi ser.

Una transformación que me ha llevado a mejorar mi mente, mi cuerpo y mi espíritu.

Fue en esa relación donde entendí que tenía muchas cosas en las que trabajar, cosas que no conocía de mí. Necesitaba aprender a estar solo, y lo más importante, comprendí que no había establecido una misión o un propósito para mi vida.

Y ahora que soy una persona completamente diferente a la de hace unos años, me enorgullezco del hombre en quien me he convertido y porto este camino de transformación como mi armadura, como mi trofeo.

Recuerdo todo con mucho cariño y nobleza, ya que lo que viví contigo, me hizo convertirme en lo que soy hoy.

Sé que no nos volveremos a ver nunca más y no sabremos nunca nada de nuestras vidas, pero si en algún momento, por azares del destino, llegas a leer este post, quiero que te quedes con una buena sensación al momento de conocer mis sentimientos acerca de nuestro pasado y que guardes en ti este agradecimiento honesto.

Permitiéndonos voltear al pasado y agradecer por todos nuestros recuerdos juntos, en lugar de considerarlos como acontecimientos dolorosos.

Y aquí se terminan estas palabras, que son de las más sinceras que he escrito en mucho tiempo y espero que así lo transmitan al lector que se ha tomado unos minutos para leerme.

-Adrián de la Vega.

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