Y si pudiera hacer esto por el resto de mis días, lo haría…

Nota del autor: Estas publicaciones se presentan tal cual fueron escritas, sin ediciones, para preservar la autenticidad de los pensamientos del autor. Agradezco su comprensión ante cualquier error ortográfico o gramatical.

Otro domingo, otro día con ataques e intervalos masivos de inspiración.

Cada vez que toco las teclas de mi computadora y dejo que mis sentimientos fluyan, siento como si una varita mágica me tocara o como si una mano de algo más grande y poderoso me animara a escribir.

Creo que una de las razones por las cuales disfruto tanto de esto, es porque normalmente no hablo de mis sentimientos a nadie.

Pero cuando tengo un papel o una computadora en frente, todo fluye y se va acomodando, como si cada letra me fuera mostrando la salida del laberinto que tengo que recorrer para entender todas mis emociones.

No sé por qué me sentía como un tonto cuando empecé un blog en la universidad con uno de mis antiguos amigos.

Hacíamos reseñas de películas que nos parecían interesantes y uno que otro pensamiento con un mensaje importante.

Debí haberle dado más importancia y continuidad. Aún no entendía lo valioso de este arte y el don con el que me habían bendecido.

Y le llamo don por el simple hecho de que disfruto enormemente haciéndolo.

Es raro, a veces cuando estoy escuchando una canción, mi espiritu se alebresta y se inquieta hasta que me pongo a escribir en la idea que me acaba de llegar a la mente.

Y si me dieran la oportunidad de escribir para ganarme la vida, lo haría por el resto de mis días.

Solo dame un estudio grande, un papel o una computadora, deja que caiga la noche y te prometo que la magia va a fluir.

-Adrián de la Vega.

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