«No te preocupes demasiado, tú da lo mejor de ti»

Nota del autor: Estas publicaciones se presentan tal cual fueron escritas, sin ediciones, para preservar la autenticidad de los pensamientos del autor. Agradezco su comprensión ante cualquier error ortográfico o gramatical.

Hoy, siguiendo mi experimento personal de conocer más personas y tratar de siempre ser amable, le hice plática a un señor de 75 años en el club.

Le pregunte qué había hecho hoy, a lo que él me contestó que solamente había caminado. A su vez, me preguntó por mi actividad del día y le contesté que había ido al gimnasio.

Le dije que había leído hace poco un estudio que decía que el cuerpo humano empieza a envejecer a partir de los 25 años, pero que ese envejecimiento se podía retrasar con ejercicio físico constante, incluyendo levantamiento de pesas y ejercicio cardiovascular, razón por la cual, me parecía extremadamente importante ejercitarnos la mayoría de los días de la semana.

Se quedó pensando por unos momentos y me dijo:

«Hay algo mucho más importante que el ejercicio o la alimentación, grábatelo. Lo más importante es no preocuparse demasiado, siempre da lo mejor de ti y lo que tenga que pasar, pasará».

Fue un momento un poco misterioso, ya que esas palabras tomaron la forma de un balde de agua fría que me azotó por completo, sentí un electro shock en mi cerebro al escucharlas y sentí que una fuerza superior estaba transmitiéndome ese conocimiento.

¿Por qué?

Porque llevo algún tiempo tomando decisiones muy importantes que están marcando mi presente y mi futuro, y muchas veces me he sentido un poco estresado y preocupado por ellas.

Preguntándome si son correctas, si son fundamentadas y si me llevarán hacia donde yo quiero ir.

Y justo ese día, que la cabeza me estaba dando vueltas con una de esas decisiones, decidí hablar con esa persona y él decidió compartirme ese consejo.

Terminé la platica agradeciéndole el consejo y comentándole que para mí, es sumamente importante escuchar la opinión de los demás y más viniendo de alguien mayor.

Sonrió, se colocó sus lentes, me dijo su nombre y se despidió.

Todos perdemos diariamente la noción de lo verdaderamente importante en esta vida. Cada quien le dará su interpretación y en este momento tendrá en su mente las fundaciones que le dan propósito a su vida, las columnas de lo que es más importante.

Sin embargo, creo que el constante ajetreo en el que vivimos actualmente, nos hace girar y enfocarnos en algo totalmente opuesto a aquello en lo que deberíamos estar dirigiendo nuestra atención.

Creo que la vida es simple, en todos lados podemos encontrar belleza, diversión, cariño, amabilidad y propósito, pero a veces, hay que colocarnos unos anteojos mentales para combatir nuestra visión borrosa.

-Adrián de la Vega.

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