Nota del autor: Estas publicaciones se presentan tal cual fueron escritas, sin ediciones, para preservar la autenticidad de los pensamientos del autor. Agradezco su comprensión ante cualquier error ortográfico o gramatical.
Querido Messi:
Tu no me conoces a mi, pero yo sí te conozco a ti.
Por 11 años siento que tuvimos una cita todos los fines de semana (y a veces entre semana) para que me mostraras qué es lo que podías hacer con un balón, es decir, magia.
A través de tus gestos y tu emoción, siento que vivimos juntos las peores derrotas de tu carrera.
Sin embargo, el 80% del tiempo disfrutamos juntos con tus pases imposibles, goles extraordinarios y regates extraterrestres.
Desde ese 2010 cuando nos conocimos en la tienda del estadio del FC Barcelona donde te vi por primera vez en un póster de los jugadores del equipo, nunca me imaginé que lo que te haría ser mi ídolo serían tus valores, tu humildad, así como tu simpleza dentro y fuera de la cancha.
Lograste que me empezara a gustar un deporte que toda la vida me había parecido aburrido y monótono. Es increíble lo que generaste en mí y en millones de personas.
Porque fuiste un jugador al que no le gustaba llamar mucho la atención, que aunque eres de los deportistas mejores pagados del mundo nunca te gustó demostrarlo, nunca diste alguna conferencia o hiciste algún gesto grosero y te concentraste en lo que te tenías que concentrar, que era hablar dentro de la cancha.
Tu historia era digna de admirar, un chico bajito, débil y de pocas palabras que se superó física y mentalmente para conseguir todo lo que quiso.
Creo que la adversidad por la que tuviste que pasar es la parte que más me gusta de tu historia.
Y ahora que te veo con otra camiseta, no logro quitarme este sentimiento de tristeza.
Porque a todos los que nos gusta el fútbol y en especial a los culés, nos hiciste creer en lo imposible, en la perseverancia y en el esfuerzo con todas tus actuaciones dentro de un campo de fútbol.
Nos hiciste disfrutar por muchos años seguidos a un nivel que no se compara a nadie que ha jugado fútbol ni se comparará en mucho tiempo.
Soy de aquellos privilegiados que logró verte jugar en su equipo favorito. Soy parte de la era Messi.
Por eso, lo único que nos queda, es agradecerte a pesar de la pesadilla que estamos viviendo todos los culés que en realidad es algo que ya se consumó.
Gracias por todo enano, un abrazo y que seas feliz donde quiera que vayas.
Querido Messi…
-Adrián de la Vega.