«Adrián, tienes que relajarte»

Nota del autor: Estas publicaciones se presentan tal cual fueron escritas, sin ediciones, para preservar la autenticidad de los pensamientos del autor. Agradezco su comprensión ante cualquier error ortográfico o gramatical.

Esa frase…

Esa frase es la que escucho repetir constantemente a mi familia, a la mayoría de mis amigos y a mis conocidos.

¿Por qué me la dicen?

Porque cuando hablo de mis metas, de mi sueños y la forma en que estoy trabajando para obtenerlas, les parece que soy muy duro conmigo mismo.

Y tienen razón.

Cada día de mi vida, estoy tratando de hacer que valga la pena. Trato de dedicar mi tiempo a cosas útiles, que me hagan crecer o que me hagan sentir bien.

Y cuando no lo hago y estoy «perdiendo el tiempo», me machaco muy duro en mi cabeza y trato de cambiar totalmente mis actividades para volver a estar haciendo algo de «provecho».

A veces es difícil vivir así. No me gusta desperdiciar ni un minuto de mi tiempo y he cerrado las puertas de mi vida a muchas cosas y personas.

Pero el ser de esa forma, creo que me ha llevado a convertirme en una versión muy superior a la que era hace algunos años cercanos.

Me ha ayudado a ser una persona con mucha disciplina tanto mental y física, poder conocer mis estados mentales y manejarlos adecuadamente y ser un hombre de bien, un hombre que busca dejar un legado en lugar de arrebatar todo lo que esté en frente.

Pero creo que es necesario tener un balance.

Así es que, tienen mucha sabiduría cuando me dicen esa frase.

El ocio es una parte importante de la vida ya que nos ayuda a desconectarnos de las tareas arduas de nuestro día a día. Si aprendemos a utilizarlo de forma moderada, puede ser una herramienta muy poderosa para recargar energías y seguir adelante hacia nuestras metas.

También es importante dejarnos ir en algunos momentos y con dejarnos ir, me refiero a hacer cosas que normalmente nos restringimos mucho como comer comida no balanceada, ver una serie de televisión mala o perder el tiempo en algún videojuego.

Necesitamos convertirnos en bestias de la disciplina, pero teniendo en nuestro arsenal el ocio y la relajación como herramienta necesaria en nuestras vidas.

Pero a veces pienso que nunca aprenderé a utilizar esa herramienta y me preguntó si eso será mi perdición.

Si estaré tan obsesionado con mejorar continuamente que el estrés y la búsqueda de la perfección acabarán conmigo.

Solo el futuro lo sabrá, mientras tanto, me diré a mi mismo cuando esté siendo muy duro:

«Adrián, tienes que relajarte».

-Adrián de la Vega

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