Levitando

Nota del autor: Estas publicaciones se presentan tal cual fueron escritas, sin ediciones, para preservar la autenticidad de los pensamientos del autor. Agradezco su comprensión ante cualquier error ortográfico o gramatical.

Creo que todos tenemos una actividad en la cual, cuando estamos muy conectados con ella y con nosotros mismos, el tiempo se distorsiona, el espacio cambia totalmente y la gravedad se modifica.

Y empezamos a levitar.

Cuando entramos en ese estado, una paz interior y felicidad radiante nos atacan desde dentro.

Tengo la fortuna de experimentarlo en varias de las actividades que me gustan, como por ejemplo cuando estoy escribiendo algo desde lo más profundo de mi corazón. Muchas veces, cuando he escrito cosas en este blog, he sentido que me elevo, que entro a otra dimensión y que mi cuerpo empieza a levitar.

Segundo, con cierto tipo de música y escuchándola en momentos específicos. Lo experimento con alguna buena canción que entra por mis oídos y parece que hace bailar mi cerebro en cuanto la primera nota es registrada.

Y por último, la actividad que no podía faltar, la motocicleta. Las manos en tu motocicleta, una máquina perfecta en la que confías completamente y que cada sonido del motor, se fusiona con todo tu ser. La llanta delantera que se va derritiendo y volviéndose uno con el asfalto. El viento haciéndote olvidar todo lo malo y abofeteándote con lo bello de la vida.

¡Vaya! De solo recordar estos momentos, un escalofrío me recorre todo el cuerpo.

Todos tenemos una actividad que nos ha hecho o que nos hará sentir así en algún momento u otro. Este tipo de actividades le dan sentido a la vida, porque cuando entramos en ese estado, conectamos perfectamente con nuestro cuerpo, espíritu y mente.

Si aún no encuentras alguna actividad que te haga sentir así, te animo a que dejes todo lo que estés haciendo y la encuentres, aunque tengas que ir al rincón más recóndito del planeta tierra.

Y la encontrarás, confía en mí.

Levitando…

-Adrián de la Vega.

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